Sígueme en las redes sociales

© 2017. Creado por Casa Houli Creative, para Alejandro Goldstein.

 

November 3, 2019

Please reload

Entradas recientes

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Entradas destacadas

Gracias Su Santidad por su visita a Latinoamérica

January 21, 2018

La moral cristiana ha limitado sus prescripciones exclusivamente a los hombres y ha dejado al mundo animal sin derechos. Sólo hay que ver cómo nuestra plebe cristiana se comporta con los animales, cómo los mata sonriendo y totalmente sin sentido, o cómo los mutila y martiriza, cómo fatiga al máximo a sus propios caballos viejos para sacarles la última médula de sus pobres huesos, hasta que mueren a causa de los golpes. Se podría decir en verdad que los hombres son los demonios de la tierra y los animales sus almas atormentadas.

Arthur Schopenhauer

El mundo se maneja dentro de los siguientes dos razonamientos. El primero, que respetar a los humanos es una cuestión ética; el segundo, que considerar a los animales no deja de ser una moda excéntrica o pasajera. Si se combina uno con el otro, elaboramos un sofisma que da pie a las siguientes conclusiones, tan antiguas como la injusticia: desde el punto de vista ético es un pecado esclavizar y asesinar humanos, pero sí es correcto y aceptable hacerlo con las demás especies. El paralelismo que yo hago entre un matadero de vacas y otro de personas no es válido desde la perspectiva humana. Establecer una especie de símil entre ambas situaciones ofende a nuestra especie; es tomado como una obscena y procaz afrenta pública. Al respecto, son más que elocuentes las palabras del Papa Francisco el 21 abril de 2015, que avalan estas conclusiones: "Pensemos en nuestros hermanos degollados en una playa de Libia. Pensemos en ese chiquillo quemado vivo por sus compañeros. Pensemos en esos migrantes que, en alta mar, fueron echados al agua. Pensemos en esos etíopes asesinados, antes de ayer, y en tantos otros que no sabemos, que sufren en cárceles..."

 

Por supuesto que los animales no entran dentro de estos sufrimientos, pues, de acuerdo a este criterio, parecería que a estos les encantara que los degollaran, que fueran tirados al mar, asesinados o confinados en cárceles. Nuestro sello especista antropocéntrico creó un eslogan poco elaborado que es utilizado con total desparpajo por los hombres: "el trato humano". De él se derivan vocablos como "humanidad" o "inhumano". Estos se perfilan hacia el sentido de que abusar de un hombre es inhumano. De esa manera, si asesiné en legítima defensa a un ladrón que estaba en mi dormitorio mientras yo descansaba plácidamente, las autoridades, sin mediar palabra me llevarán preso, con el discurso que suele escucharse en las películas del cine estadounidense: "tiene derecho a permanecer callado, tiene derecho a nombrar a un abogado y todo lo que diga podrá ser usado en su contra". Me pondrán las esposas y me llevarán detenido. Ya habrá tiempo después para determinar si fue crimen o defensa propia y si caeré preso o me absolverán. Por otro lado, si soy el rey de una nación, mato con mi rifle a un elefante y todavía me saco una foto testimoniando el acto criminal, no me acarreará ninguna consecuencia negativa. Algunos pocos me condenarán moralmente, pero nada importante.

 

Durante su periplo por tierras chilenas, el Santo Padre nos "conmovió" a todos con un "gesto" que marcó sobradamente su "humanidad": bajó de su vehículo para ver en qué estado se encontraba la mujer que -a su paso- había caído del caballo que montaba. Por un momento pensé que el Santo Padre iba a acariciar al caballo, darle un poco de agua y una fuerte reprimenda a la mujer que -ante el gran público-, vulneraba la integridad del equino. 

 

Definitivamente la mentalidad de los veganos recorre puntos de vistas totalmente diferentes y lo que el mundo definirá como un razonamiento estúpido, para aquellos que tratan de respetar la vida de los animales, no deja de ser una verdad absoluta. De maravillas la frase de Gandhi al respecto: "Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad. 

 

https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/01/18/el-gesto-del-papa-francisco-con-una-carabinera-que-se-cayo-de-su-caballo/

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos
Please reload

Buscar por tags